Los exorcismos de la ignorancia no solo son feudo de la superchería (parasitismo de la alta magia) sino de la propia iglesia también.
En realidad toda esta locura se desata a partir de la famosa y escalofriante película de "El exorcista" en 1973 basada en "hechos reales" distorsionados, extremados y disparatados donde para colmo el cura en la realidad era un pastor metodista.
Conocemos muchos casos a lo largo de los años en Radio Brujas, uno de ellos especialmente cercano a esta emisora. Siempre decimos lo mismo, dificilmente vamos a creer en la posesión diabólica porque para nosotros en el mundo wiccano el diablo no existe ni la demonología consecuentemente basada en el catolicismo y a su vez en el judeocristianismo.
Otra cosa y otro cuento serían las energías negativas y los llamados "seres del bajo astral" pero sirva de ejemplo el caso de esta persona mencionada.
Resultado de imagen de pelicula el exorcistaEsta persona a la que llamaremos "Bruixa X" solo tuvo como desgracia y estigma en la vida haber nacido bastante bonita al punto que de joven servía de modelo a distintos fotógrafos de su país, no solo era su cuerpo, su cara impresionaba de pelo negro azabache unos ojos insólitos y verdes color esmeralda le daban todo un aire felino precioso.
Ella pese a su juventud ya era retrato de la publicidad de todos los cosméticos en su adolescencia, incluso filmó algun comercial para televisión, pero Bruixa X tenía un doloroso secreto, una enfermedad, padecía ataques epilépticos de cuando en cuando. Los médicos no acertaban a solución distinta que atiborrarla de fármacos hasta que a la mamá se le ocurrió la fatídica idea de comentárselo al cura párroco quien acudió a su casa y vió metiendo las narices donde no lo llamaban la habitación de Bruixa X, un cuarto como el de muchas jóvenes de 17 años, desordenado y las paredes llenas de cantantes de Heavy Metal, pentáculos estampados y repetición obsesiva de la palabra "Hell" (infierno).
Bruixa X siempre vestía de negro, se maquillaba al uso de la moda gótica, pero lo cierto es que todos sabemos que una joven modelo se maquille como se maquille como si quisiera seguir la moda de Pipi Langstrum o de Heidi siempre será espectacular, pero el curita no lo entendió así, formó un revuelo bastante tetralizado y aseguró sin parpadear que el diablo estaba allí presente y que en realidad la epilepsia era un síntoma de posesión diabólica, lo que dejó satisfecha a la pobre y garrula (cateta) mamá.
Nadie sabe que permiso o autorización de la Santa Sede para hacer exorcismos tenía ese curita el caso es que "todo bondad" se ofreció para hacerlo gratuito, solo puso una condición, debería quedarse a solas con la joven en la habitación y pasara lo que pasara nadie debía de entrar, el correría con "todos los riesgos".
Ese día llegó y la familia colaboró de forma obediente, incluso Bruixa se dejó atar en la confianza de que su madre nunca le haría mal alguno. Cuando el sacerdote quedó a solas con ella inició uno de los pasajes más sórdidos acontecidos en su vida, mezclaba rezos, pasadas de crucifico a la vez que la iba manoseando y subiendo la ropa, lamiéndole el cuerpo y masturbándose hasta que eyaculó. De nada sirvieron sus gritos de auxilio, la familia aguardaba fuera y ya sabía que oyeran lo que oyeran el “maligno” hablaba por ella.
Incluso cuando el sacerdote se marchó y la familia liberó de sus ataduras nadie creyó su versión de lo sucedido.
Una semana después el sacerdote acudió como si nada en una visita sorpresa, ella entonces con toda la rabia del mundo escupió sobre su rostro lascivo a la par que lo llenaba de insultos, solo la familia impidió que se lanzara sobre él en un intento imposible de golpearlo, más que enojada solo pudo oir al sacerdote bañado de una flema hipócrita decir:
-Tranquilos hijos mios, es el satánico que habla a través de ella, por eso yo no le temo. Necesitamos muchas más sesiones para sacar al diablo de su cuerpo, ya ven que se necesita.

De este modo muchas patologías neurológicas se confunden entre la ignorancia con casos de posesiones diabólicas aunque a decir verdad solo podemos entender la existencia del diablo entre este tipo de sacerdotes y peor aún, algunos galenos o autoridades médicas que resultan más incapaces, tanto que no reconocen sus propias limitaciones y prescriben fármacos que empeoran y aceleran enfermedades terriblemente destructivas en países que rayan más el tercer mundo que un mundo deseable.
Todos, todos los casos que a lo largo de los años hemos conocido en esta emisora de un modo u otro están relacionados con lo mismo.
©Radio Brujas

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