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Lucrecia Borgia, la leyenda negra de la hija del papa Alejandro VI
(Josep Gavaldà para National Geographic)
El 18 de abril de 1480 nació Lucrecia Borgia. La hija del papa Borgia estuvo considerada una mujer de gran belleza, pero también cruel y depravada. La leyenda negra en torno al personaje, acrecentada gracias a los crímenes que se atribuyeron a su familia, le ha acompañado hasta nuestros días

Nació en la población italiana de Subiaco el 18 de abril de 1480. Tal vez una de las mujeres más calumniadas de la historia. La hija del papa Alejandro VI fue acusada de todo tipo de atrocidades durante varios los siglos –incluso se llegó a decir que poseía un anillo hueco para contener venenos y verterlos convenientemente en la copa de algún infortunado–. Ya en pleno siglo XIX, incluso el famoso dramaturgo francés Victor Hugo la definió como una mujer viciosa, despiadada y maestra en venenos a pesar de que, evidentemente, no pudo conocerla en persona.
Victor Hugo definió a Lucrecia Borgia como una mujer viciosa, despiadada y maestra en venenos
Considerada por sus contemporáneos una mujer de extraordinaria belleza, recibió una esmerada y refinada educación. Cuando su padre, Rodrigo Borgia, alcanzó el pontificado con el nombre de Alejandro VI, Lucrecia se convirtió en un valioso peón en las intrigas palaciegas y las políticas matrimoniales de su familia. Casarse con ella constituía el premio gordo, pues suponía una alianza con la familia mas poderosa de la época.
¿Asesina o víctima?
A pesar de los muchos rumores que corrían acerca de la familia Borgia, entre ellos el incesto, en realidad sabemos muy poco sobre la participación que pudiera haber tenido Lucrecia en los crímenes que se atribuyeron a su padre y a su hermano César.
Uno de los episodios que marcaría para siempre la vida de Lucrecia fue el asesinato de Alfonso de Aragón, su segundo marido, del que la joven estaba muy enamorada. La leyenda negra dice que fue asesinado por César, al parecer en un ataque de celos, aunque lo más probable es que el principal motivo de su asesinato fuera que la alianza con la casa de Aragón dejó de ser beneficiosa para los intereses de los Borgia. En total, Lucrecia se casó tres veces. Su primer marido fue Giovanni Sforza, pero este matrimonio fue anulado por causas políticas; su tercer y último marido sería Alfonso d'Este, duque de Ferrara.
El asesinato de su segundo marido, Alfonso de Aragón, marcaría para siempre la vida de Lucrecia Borgia
Para lograr la alianza con la importante familia d'Este, los Borgia tuvieron que implicarse a fondo, puesto que la casa de Ferrara era reticente a aceptar esta unión. Por entonces la mala fama, real o inventada, que había adquirido Lucrecia no la convertía en la mejor candidata para desposar a Alfonso. Pero para los Borgia no había nada imposible. A base de dinero y de influencias lograron que finalmente la boda se celebrara. Cada uno de los tres matrimonios de Lucrecia supuso para su familia una alianza que políticamente la hizo más poderosa, pero cuando estas uniones dejaban de ser "convenientes", o bien se solicitaba la anulación o bien se recurría directamente al asesinato.
Lucrecia se adaptó perfectamente a la vida en Ferrara, e incluso se convirtió en una auténtica mecenas de las artes. El 24 de junio de 1519, la duquesa de Ferrara moría a los 39 años tras dar a luz a su décimo hijo. No pudo superar el débil estado de salud con que había afrontado su último embarazo. Lucrecia se había ganado con el paso de los años el aprecio de sus súbditos ferrarenses, quienes, al final de sus días, llegaron a llamarla "la madre del pueblo".

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